- Comunidades y organizaciones en Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Veracruz se movilizan en jornada nacional de resistencia al fracking.
- Exigen que el gobierno de Sheinbaum cumpla con su obligación de proteger el ambiente y cumpla su promesa de prohíbir el fracking y abandone cualquier intento de legitimar esta práctica mediante nuevos eufemismos técnicos o científicos.
- Demandan que el Comité Científico preserve su independencia frente a la industria petrolera y rechace cualquier intento de utilizar la ciencia para legitimar actividades incompatibles con la protección ambiental y el cuidado de la vida.
En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, juventudes, comunidades campesinas, pueblos indígenas y organizaciones civiles de todo el país lanzan su exigencia tajante al gobierno federal y al Comité de Científicos mandatado por la Presidenta a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti): dejen de mentir, asuman su responsabilidad ética y pongan fin al ecocidio. El mal llamado “fracking sustentable” no es ciencia, es un eufemismo tecnocrático que disfraza la muerte, la destrucción de los ecosistemas y el sacrificio de los territorios.
Los pueblos y organizaciones señalaron que no existe evidencia capaz de transformar una técnica basada en el consumo masivo de agua, el uso de sustancias tóxicas, la generación de emisiones de gases de efecto invernadero, la profundización de la crisis climática, la destrucción de economías locales y la generación de violencia en una actividad sustentable. Afirmaron que el concepto de “fracking sustentable” constituye un intento de maquillar con lenguaje técnico y científico una actividad que históricamente ha dejado contaminación, degradación ambiental, conflictos sociales y afectaciones a la salud en los territorios donde se desarrolla.
La ciencia no puede ser utilizada para encubrir los impactos del extractivismo ni para justificar nuevas zonas de sacrificio bajo la narrativa oficial de soberanía energética. El Comité Científico tiene en sus manos la responsabilidad histórica de quienes hoy evalúan esta técnica y decidir si ponen el conocimiento al servicio de la vida y los ecosistemas o al servicio de una industria que busca perpetuar la dependencia de los combustibles fósiles en plena emergencia climática.
De forma simultánea las manifestaciones, foros y actividades artísticas sucedieron en las regiones más amenazadas por la expansión del fracking, exigiendo que la presidenta Claudia Sheinbaum cumpla de inmediato con su obligación constitucional de proteger el derecho a un ambiente sano y haga efectiva su promesa de prohibir el fracking en México. Las comunidades advierten de manera contundente: ¡no permitiremos que la supuesta soberanía energética se construya sobre el sacrificio de nuestros pueblos!
San Luis Potosí: Más de 200 comunidades nahuas y tének se congregaron en Huehuetlán en el V Foro en defensa del territorio, el agua y la vida. Tras un ritual de ofrenda al agua y una marcha en el nacimiento del río Huichihuayán, los pueblos confrontaron a la ciencia y academia occidentalizada. Con el respaldo de actas de asamblea ejidales que declaran a 300 comunidades libres de fracking, exigieron al Comité Científico integridad absoluta y guiarse por principios éticos de humanidad y no bajo los principios del capitalismo y el falso desarrollo. Señalaron que la ciencia ancestral ha preservado los bienes naturales por siglos y advirtieron: “La Huasteca Potosina es territorio de vida; ¡fuera el fracking de la Huasteca!”
Nuevo León: Las juventudes de Monterrey tomaron las calles para repudiar la imposición de este ecocidio. Frente a la peor crisis de escasez y sequía en la historia del estado, las nuevas generaciones se declararon en resistencia activa, rechazando cambiar su futuro y el agua de la región por falsas promesas de desarrollo.
Coahuila: En Saltillo y Torreón, más de 30 colectivos denunciaron que el gobernador Manolo Jiménez Salinas pretende rematar el territorio a capitales nacionales y estadounidenses. Desmintieron categóricamente que el fracking pueda realizarse con agua tratada y acusaron al gobierno local de violar derechos humanos al promover el saqueo de agua en una zona con estrés hídrico crítico.
Veracruz: Siendo el estado con la mayor acumulación de pasivos ambientales en el país generados principalmente por la industria de los hidrocarburos, comunidades del norte, centro y sur salieron a exigir frenar la expansión del fracking y la industria petrolera así como el desarrollo de planes urgentes de remediación integral. Los manifestantes señalaron la corrupción sistémica y la opacidad de Pemex, lo cual quedó más que evidenciado después de que por meses se ocultó y negó información sobre el derrame en el Golfo de México, evidenciando la política de mentiras que solapan los gobiernos federal y estatal y que sigue sucediendo con el pozo Krem-1 que por más de 3 meses sigue en llamas ante la incapacidad de Pemex de controlar la fuga y de proteger la integridad de las personas y el territorio de las Choapas.
Es por ello que en este día en que seguramente el gobierno saldrá con espurios discursos de protección del ambiente, nosotrxs decimos con toda claridad:
El fracking es una técnica terricida. Consume millones de litros de agua dulce, acelera la crisis climática mediante emisiones masivas de gases de efecto invernadero e inyecta cientos de sustancias tóxicas que las empresas mantienen bajo “secreto comercial”, contamina ecosistemas completos, genera grandes cantidades de residuos contaminantes, modifica el paisaje de comunidades originarias y territorios con alta biodiversidad, provoca sismicidad inducida afectando las viviendas de los lugares donde se desarrolla, destruye economías locales, desplaza comunidades enteras, genera contaminación y enfermedades que los estados no atienden, destruye la cultura de pueblos indígenas, erosiona el tejido social e incentiva la violencia. Sus impactos además son acumulativos y persisten por décadas. El Compendio de hallazgos científicos, médicos y de medios de comunicación que demuestran los riesgos y daños del fracking, en su 9a edición de 2023 por el Concerned Health Professionals of New York, demuestra que no hay ninguna prueba de que el fracking pueda llevarse a cabo de una manera que no suponga una amenaza directa para la salud humana ni ponga en peligro la estabilidad climática de la que depende dicha salud. El fracking lejos de ser sustentable es una sentencia de muerte y una perpetuación del colonialismo extractivista y capitalista que sólo generará mayor dependencia a capitales privados y transnacionales e incrementará la deuda de Pemex y el pueblo de México.
Exigimos:
A la Presidenta Claudia Sheinbaum: Decrete la prohibición inmediata, total y definitiva del fracking en todo el territorio nacional. Cumpla su palabra o la historia y las futuras generaciones se lo demandarán.
Al Comité de Científicos de la Secihti: Actúe con principios de humanidad, ética e independencia y aplique el principio precautorio en materia ambiental en el análisis del fracking y en sus recomendaciones al gobierno. No se vendan a los intereses de las corporaciones petroleras. Muestren la evidencia histórica, científica y médica de los daños irreparables de esta técnica a la salud de las personas y al ambiente, y el testimonio de quienes ya viven las consecuencias del fracking y la industria petrolera y no permitan que se avale el fraude del “fracking sustentable”.
A los Gobiernos Estatales: Cesen la entrega de tierras, la violación al derecho a un ambiente sano y los planes de despojo hídrico para favorecer al capital transnacional.
Basta de tecnicismos y de discursos oficiales que ocultan la miseria, la enfermedad y el despojo que provoca el fracking. La soberanía energética no se va a lograr sacrificando el ambiente ni la vida.
México no necesita un “fracking sustentable”; necesita proteger el agua, los ecosistemas y el derecho de las futuras generaciones a un ambiente sano.
¡Prohíban el fracking ya!
